Después de varios días anunciando la llegada inminente de María Corina Machado a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz, esta finalmente se produjo en la madrugada del miércoles al jueves.

Si bien no pudo acudir a la ceremonia, tras llegar a la capital noruega y reunirse con su familia, Machado salió al balcón del Gran Hotel sobre las 02:20 hora local para saludar a un grupo de venezolanos que la esperaba y que entonaban el «Gloria al Bravo Pueblo», himno nacional de Venezuela.

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Después de unos minutos, acompañada de su hija Ana Corina Sosa, quien en la mañana del miércoles recogió el Nobel en su nombre, y su madre, Corina Parisca Machado, bajó a la calle y se acercó a los congregados.

Y es que la posibilidad de ver a Machado públicamente y fuera de Venezuela levantó gran expectativa, dado que durante el último año y medio ha permanecido en la clandestinidad.

Las autoridades venezolanas, por su parte, restaron importancia a lo ocurrido en Oslo y calificaron de «fracaso total» y «subasta» la ceremonia del Nobel.

En noviembre del año pasado, la Fiscalía venezolana abrió una investigación a Machado por traición a la patria, conspiración con países extranjeros y asociación para delinquir, delitos que podrían acarrear condenas de hasta 30 años de prisión.

Hace unas semanas, el fiscal general , Tarek William Saab, advirtió a la opositora que, si abandonaba el país, la consideraría una «fugitiva» y buscaría arrestarla en caso de que intentara regresar.

Desde 2014 pesa sobre Machado una prohibición de salida del país impuesta por un tribunal en respuesta a su presunta participación en los sucesos violentos.

Con Información de Cactus24